
Desde la gestión de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo, expresamos nuestro repudio por el ataque a banderas de dos agrupaciones estudiantiles de la Facultad en las últimas semanas. En línea con lo expresado por el Consejo Directivo de nuestra casa de estudios y en el pronunciamiento del Consejo Superior, los actos de vandalismo político “no representan únicamente un daño material, sino un agravio a la memoria, a la cultura y a los valores que sostienen la vida democrática dentro de nuestra Universidad en un ámbito de construcción colectiva del conocimiento, de formación ciudadana y de convivencia democrática, donde las diferencias deben expresarse mediante el diálogo, el respeto y el intercambio de ideas, rechazando toda forma de violencia como mecanismo de expresión” (Declaración 003/26).
En esta clave, estos no son hechos aislados sino que se enmarcan en una sucesión de acciones de vandalismo perpetrados contra murales y placas conmemorativas del Edificio Central y Facultad de Humanidades de la UNCo producidos entre los meses de junio y julio de 2026, así como la irrupción en actividades académicas de nuestra facultad y difusión de imágenes en redes sin consentimiento, situaciones acompañadas en ambos casos de afirmaciones discriminatorias por razones ideológicas. Estos hechos se encuentran denunciados penalmente por la UNCo y solicitadas las medidas cautelares pertinentes.
Advertimos también con preocupación la emergencia de prácticas de violencia sexista, hostigamiento y persecución en ámbitos universitarios, particularmente cuando estas se despliegan mediante la exposición pública y las redes sociales. Estas prácticas no pueden ser consideradas hechos aislados ni meros conflictos personales: constituyen formas de disciplinamiento que buscan intimidar y desalentar la participación de quienes se organizan, expresan sus posiciones. La gravedad se profundiza cuando quienes tienen responsabilidades institucionales omiten intervenir, minimizan estas situaciones o convalidan, explícita o implícitamente, acciones que deberían ser objeto de rechazo y protección institucional.
Desde la FADECS reafirmamos nuestro compromiso de trabajar por una facultad donde prime la convivencia basada en el respeto, la solidaridad y el rechazo a toda forma de violencia, intolerancia y discurso de odio. Llamamos enfáticamente a revisar y erradicar prácticas de violencia política que conducen inexorablemente al debilitamiento de la calidad democrática universitaria. Invitamos a co-producir los debates necesarios en el marco de la vida institucional.