{"id":23996,"date":"2025-03-21T12:58:58","date_gmt":"2025-03-21T15:58:58","guid":{"rendered":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/?p=23996"},"modified":"2025-05-08T12:43:27","modified_gmt":"2025-05-08T15:43:27","slug":"villa-nidia-esa-ofrenda-poetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/2025\/03\/21\/villa-nidia-esa-ofrenda-poetica\/","title":{"rendered":"Villa Nidia, esa ofrenda po\u00e9tica"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"23996\" class=\"elementor elementor-23996\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8c329d7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8c329d7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7a7e630\" data-id=\"7a7e630\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-inner-section elementor-element elementor-element-edfd7a5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"edfd7a5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-bd5e3bd\" data-id=\"bd5e3bd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-15cd01e elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"15cd01e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-23999\" alt=\"Cr\u00f3nica Villa Nidia, esa ofrenda po\u00e9tica Texto y fotos: Fernando Viano La mano de H\u00e9ctor David Gatica se extiende en gesto de ofrenda, de entrega. Y de entereza. El hombre absorbe todo el aire; respira profundo y guarda, atesora. La mirada lo transporta hacia otro tiempo, en el viejo almac\u00e9n de ramos generales de sus padres. Y desde aquel recuerdo imperturbable, comienza a trazar una huella en cada una de las palabras que exhala, una marca suspendida en el espacio que es testigo fiel de una historia que se escribe d\u00eda tras d\u00eda, sin pausa, sin descanso y con la fuerza de un coraz\u00f3n generoso y amplio, que lo desborda. Las paredes tambi\u00e9n hablan (siempre las paredes hablan). Y se hace dif\u00edcil mantener fija la vista en un punto \u00fanico, cuando todo all\u00ed tiene un sentido, un significado y las lecturas se multiplican entre lo que se ve y lo que no; entre lo que est\u00e1 expuesto y lo que permanece intacto por debajo, en el detr\u00e1s, que es exactamente la manera en que funcionan los mecanismos de la memoria, cuando finalmente abre las puertas a las vivencias que se agolpan hacia adelante, para fundar un punto de encuentro en el que las distancias se aproximan hasta tornarse imperceptibles. Es decir, hasta convertirse en las cercan\u00edas que hoy nos tocan. Una vez m\u00e1s, Gatica inaugur\u00f3 el camino. Y ese viaje largo, inagotable, que nace en la calle extensa a uno y otro lado de las jarillas y que lo lleva a recorrer un mundo posible desde lo que aparenta ser lo opuesto, lo transforma en un conquistador, en una especie de Quijote trabado en lucha constante contra los molinos de viento de la indiferencia y del olvido, del abandono y del silencio y de los sue\u00f1os que se nos truncan. Y lo hace blandiendo la palabra como \u00fanico estandarte. Esa palabra que, desde su pensar con las manos, le pondr\u00e1 nombre a los sin nombre para rescatarlos del ostracismo de su propia tierra y ubicarlos en un mapa, en una geograf\u00eda que, aunque abrupta, al fin los contenga y los saque del cruel anonimato del interior profundo; del interior de un interior que los arrastra y conmina hacia la inevitable postergaci\u00f3n de un mundo que en la voracidad de sus fauces juega a fagocitarse sin prisa, pero sin pausa, a los desvalidos de siempre. Gatica les pone un nombre y les da, al mismo tiempo una vida. Y, al mismo tiempo, se nombra y vive. Y en el nombrarse y vivirse, se trasciende, desde todas sus facetas. De sustancial esencia: poeta. De primigenio origen: escritor. Para el universo de las letras: el maestro mayor de obra. Para el mundo: humano (con todo lo que ello implica), por sobre todas las cosas. Para los congregados aqu\u00ed, en Villa Nidia: el habitante de su tierra. LAS RA\u00cdCES Ya van llegando los congregados desde todos los puntos cardinales de la provincia de La Rioja. Gatica, el poeta, el escritor, convoca con su nombre trascendente y anuda fuerte a la vida junto al palenque de su madre tierra. Y se dispone una vez m\u00e1s a traspasar el mundo de la fantas\u00eda, de la imaginaci\u00f3n, para volverse tan real como cada uno de sus personajes en cada una de las p\u00e1ginas de sus libros. Lectura viva. Como viva -m\u00e1s que nunca- est\u00e1 su leyenda. Ya van llegando los congregados y se funden en un abrazo que estrecha encuentros. Porque Gatica lo hace otra vez, fiel a un estilo imperturbable. En un mundo en el que el desencuentro y la intolerancia son moneda corriente el escritor construye puentes que conectan a La Rioja como brazos comunicantes que se extienden, al un\u00edsono, sobre toda Am\u00e9rica. Al igual que sus cantos y el milagro de la comunicaci\u00f3n que supo parir, desde su lugar en el fin del mundo, alejado de todo y cuando las comunicaciones s\u00f3lo pod\u00edan semejarse con lanzarse a la aventura de navegar en un oc\u00e9ano demasiado profundo. Y sin embargo\u2026 Ya van llegando los congregados. Van trayendo tambi\u00e9n sus palabras y las mil y una historias compartidas a lo largo de tanto tiempo y tantas geograf\u00edas. Junto a Gatica, una afable Do\u00f1a Jovita, disfrazada de Jos\u00e9 Luis Serrano, los recibe. El ritual del encuentro se renueva en Los Llanos, como memoria. La poes\u00eda renace. Y con mirada pausada, el poeta aguarda. Respira profundo y guarda. Atesora. Aguarda y se convence, como si de pronto pudiera entender que no fue en vano la pelea, pero que, sin embargo, jam\u00e1s va a dejar caer los guantes sobre este polvo. Y que Ariel Ferraro, en alg\u00fan rinc\u00f3n de la casa vieja, o parapetado tal vez sobre un costado del pozo de balde en el patio grande, agradece que se lo recuerde y que en ese recuerdo se lo contenga. Es que en el pueblo del creador de &quot;Los fundadores del olvido&quot;, no hay espacio para la m\u00e1s m\u00ednima ausencia de evocaciones. S\u00ed, en cambio, para redescubrirnos en lo profundo de nuestras ra\u00edces, con la vida anudada fuerte al palenque de la madre tierra de Gatica. ALREDEDOR DEL TIEMPO En la plaza, frente a la escuela nueva y al costado de la escuela vieja, juegan los ni\u00f1os. Son los ni\u00f1os de ahora, pero tambi\u00e9n son los ni\u00f1os de antes; los de siempre. Los que fueron. Esos, los mismos que ahora deambulan alrededor de las bicicletas con las ruedas enterradas, a la espera del pedaleo intenso que las lleve hacia el infinito, o hacia un posible atr\u00e1s, un posible volver y corretear a la distancia en un auto de carreras construido con piezas inservibles; con los desperdicios que se resisten a la desolaci\u00f3n y anhelan continuar siendo, como las insistentes part\u00edculas del recuerdo que ahora se polinizan. O como las miradas extensas, reflexivas de Gabriel y Pablo (los hijos de Don David) hacia aquellas im\u00e1genes flotando en el estanque repleto de primos y un sol que aprieta en la nuca, al igual que los recuerdos que ahora se agolpan con determinaci\u00f3n contra la memoria que busca hallar, entre las huellas, aquellos pasos de los abuelos. Don Celso Gatica y do\u00f1a Delia Dur\u00e1n, contin\u00faan rehus\u00e1ndose al desamparo de la ausencia, coronando a uno y otro lado la mesa familiar, en el comedor atiborrado de almuerzos y voces encendidas. Ahora que el monte le gan\u00f3 a los confines, y dej\u00f3 atr\u00e1s los ecos del galope de los caballos contra el viento y el polvaredal inundando el cielo di\u00e1fano de los Llanos. Ahora que los ni\u00f1os crecieron y acu\u00f1aron sus propias palabras para hacer honor a la rica herencia literaria; al destino de poes\u00eda. Ahora que Pedro Ber\u00f3n muri\u00f3 mil veces su propia vida y vivi\u00f3 mil veces su propia muerte, el escritor vuelve a caminar, un poco m\u00e1s lento, sobre la calle que da paso a su viaje de trascendencia. Se reafirma y se sostiene con sus pies sobre su sustancia y, desde all\u00ed, desde la infancia de Gabriel y Pablo y sus miradas extensas, reflexivas, que le acercan tambi\u00e9n su infancia y su propia mirada, y, casi al un\u00edsono, el devenir inevitable de sus padres hacia lo interregno estira las agujas en el reloj, sonr\u00ede, y confirma que todo fue y es tan real como lo ha narrado en sus libros. Y que ya nadie puede dudar, mucho menos ninguno de nosotros, que Villa Nidia existe. Y esa puede ser, tal vez, la m\u00e1s grande de sus conquistas. LA FORMA DE LA POES\u00cdA Antes de que la tarde comience a escaparse entre las algarrobas va tomando forma la poes\u00eda en el patio grande de la casa vieja, donde los congregados de Villa Nidia se disponen a llenar los espacios vac\u00edos que dej\u00f3 el tiempo que ya no existe, para que, de alguna manera, recobre su perdurar. Como las ausencias presentes que llaman desde una distancia que se acerca demasiado al punto de quiebre. La menci\u00f3n y el aplauso para el \u201cNegro\u201d Carri\u00f3n, de sorpresivo viaje hacia otros mundos, da pie a que suenen, luego, las estrofas de dos cantos de la Cantata Riojana, interpretada por el conjunto Gredales de los hermanos Tello. Poco m\u00e1s tarde comienzan a desfilar ellos, los portadores de la palabra, los emisarios de las letras que van urdiendo destellos sobre el lienzo amplio del cielo. Y el cari\u00f1o envolvente de los aplausos c\u00e1lidos. El poeta, mientras tanto, reposa su vida sobre los c\u00e1ntaros de sus ansias milenarias y aprieta los pu\u00f1os, como si pudiera atrapar el aire y que, as\u00ed, ya no se le escape el pulso vital de lo pronunciado en voz alta. Y en la Samba de Ulapes que trae como coplas de p\u00e9talos Eleazar Arabel, vuelve a preguntarse el escritor, como tantas otras veces lo habr\u00e1 hecho Ariel Ferraro, por qu\u00e9 le pasan a uno ciertas cosas; por qu\u00e9 tuvo que ser \u00e9l y no otro quien hiciera de Villa Nidia esa ofrenda po\u00e9tica de la que no reniega, sino que, muy por el contrario, abraza. Y en ese abrazo abarca a todos los congregados en el fragor naciente de esa tierra que, antes, nadie dijo. La forma de la poes\u00eda y la escritura de Gatica, humilde y generosa, construye un mundo, un ideario que crece y se expande tanto en la imaginaci\u00f3n del lector que uno puede llegar a reconocer a Villa Nidia en donde quiera que est\u00e9. La forma de la poes\u00eda y la escritura de Gatica, no nos hace sombra; nos refleja, nos estimula a que nos pongamos en el verdadero papel de creadores que deben asumir quienes escriben. NO SEREMOS LOS MISMOS Cuentan que en el verano, en Villa Nidia, la luna aparece justo en el centro del camino, mientras el sol, all\u00e1 en el oeste comienza a recostarse suavemente sobre sus espaldas de fuegos circulares. No quiere irse del todo. Solo desea poder ver, aunque m\u00e1s no sea por \u00faltima vez a la musa que esparce versos sobre las manos del poeta, extendidas en gesto de ofrenda, de entrega. Es entonces cuando todo parece detenerse en un instante tan preciso como inigualable, en el que la mente oscila quejumbrosa, entre el irse y el quedarse. Do\u00f1a Jovita lanza los primeros acordes que ser\u00e1n, tiempo m\u00e1s tarde, los \u00faltimos de la noche que ya se aproxima. El encuentro de Poetas \u201cAriel Ferraro\u201d ya consum\u00f3 la magia. Vamos a emprender el regreso entre un c\u00famulo inabarcable de sensaciones. Pero tambi\u00e9n con una convicci\u00f3n \u00fanica: nosotros, ya no volveremos a ser los mismos. Y en esa mochila cargada de emociones, van a caber tambi\u00e9n las palabras elegidas por el poeta para resumir por nosotros, lo que nosotros no podremos: \u201cLo que no logres hoy, quiz\u00e1s ma\u00f1ana \/ lo lograr\u00e1s, no es tiempo todav\u00eda \/ nunca en el breve termino de un d\u00eda \/ maduran frutos y la espiga grana. \/ No son jam\u00e1s en la labor humana \/ vano el af\u00e1n, in\u00fatil la porf\u00eda \/ el que con fe y valor lucha y conf\u00eda \/ los mayores obst\u00e1culos allana. \/ Trabaja y persevera, que en el mundo \/ nada existe rebelde, ni infecundo \/ para el poder de Dios o de la idea. \/ Hasta la est\u00e9ril y deforme roca \/ es manantial cuando Mois\u00e9s la toca \/ y estatua cuando Fidias la golpea\u201d. Ya cay\u00f3 el sol en Villa Nidia y pudimos comprender, al fin, todo lo que significa el encontrarse con La Rioja profunda y hermanada. Ya call\u00f3 el son en Villa Nidia. Ya volvi\u00f3 a nacer la poes\u00eda.\" srcset=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-300x200.jpg 300w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-768x511.jpg 768w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-50e3d4d\" data-id=\"50e3d4d\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bbf60aa elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"bbf60aa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">CR\u00d3NICA DE UN EVENTO EN VIVO - POES\u00cdA<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6a22e30 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6a22e30\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>Texto y fotos: Fernando Viano<\/em><\/p><p>La mano de H\u00e9ctor David Gatica se extiende en gesto de ofrenda, de entrega. Y de entereza. El hombre absorbe todo el aire; respira profundo y guarda, atesora. La mirada lo transporta hacia otro tiempo, en el viejo almac\u00e9n de ramos generales de sus padres. Y desde aquel recuerdo imperturbable, comienza a trazar una huella en cada una de las palabras que exhala, una marca suspendida en el espacio que es testigo fiel de una historia que se escribe d\u00eda tras d\u00eda, sin pausa, sin descanso y con la fuerza de un coraz\u00f3n generoso y amplio, que lo desborda.<\/p><p>Las paredes tambi\u00e9n hablan (siempre las paredes hablan). Y se hace dif\u00edcil mantener fija la vista en un punto \u00fanico, cuando todo all\u00ed tiene un sentido, un significado y las lecturas se multiplican entre lo que se ve y lo que no; entre lo que est\u00e1 expuesto y lo que permanece intacto por debajo, en el detr\u00e1s, que es exactamente la manera en que funcionan los mecanismos de la memoria, cuando finalmente abre las puertas a las vivencias que se agolpan hacia adelante, para fundar un punto de encuentro en el que las distancias se aproximan hasta tornarse imperceptibles. Es decir, hasta convertirse en las cercan\u00edas que hoy nos tocan.<\/p><p>Una vez m\u00e1s, Gatica inaugur\u00f3 el camino. Y ese viaje largo, inagotable, que nace en la calle extensa a uno y otro lado de las jarillas y que lo lleva a recorrer un mundo posible desde lo que aparenta ser lo opuesto, lo transforma en un conquistador, en una especie de Quijote trabado en lucha constante contra los molinos de viento de la indiferencia y del olvido, del abandono y del silencio y de los sue\u00f1os que se nos truncan.<\/p><p>Y lo hace blandiendo la palabra como \u00fanico estandarte. Esa palabra que, desde su pensar con las manos, le pondr\u00e1 nombre a los sin nombre para rescatarlos del ostracismo de su propia tierra y ubicarlos en un mapa, en una geograf\u00eda que, aunque abrupta, al fin los contenga y los saque del cruel anonimato del interior profundo; del interior de un interior que los arrastra y conmina hacia la inevitable postergaci\u00f3n de un mundo que en la voracidad de sus fauces juega a fagocitarse sin prisa, pero sin pausa, a los desvalidos de siempre.<\/p><p>Gatica les pone un nombre y les da, al mismo tiempo una vida. Y, al mismo tiempo, se nombra y vive. Y en el nombrarse y vivirse, se trasciende, desde todas sus facetas. De sustancial esencia: poeta. De primigenio origen: escritor. Para el universo de las letras: el maestro mayor de obra. Para el mundo: humano (con todo lo que ello implica), por sobre todas las cosas. Para los congregados aqu\u00ed, en Villa Nidia: el habitante de su tierra.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9346386 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"9346386\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-24000\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1-768x511.jpg 768w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-1.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f5ff823 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f5ff823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>LAS RA\u00cdCES<\/strong><\/p><p>Ya van llegando los congregados desde todos los puntos cardinales de la provincia de La Rioja. Gatica, el poeta, el escritor, convoca con su nombre trascendente y anuda fuerte a la vida junto al palenque de su madre tierra. Y se dispone una vez m\u00e1s a traspasar el mundo de la fantas\u00eda, de la imaginaci\u00f3n, para volverse tan real como cada uno de sus personajes en cada una de las p\u00e1ginas de sus libros. Lectura viva. Como viva -m\u00e1s que nunca- est\u00e1 su leyenda.<\/p><p>Ya van llegando los congregados y se funden en un abrazo que estrecha encuentros. Porque Gatica lo hace otra vez, fiel a un estilo imperturbable. En un mundo en el que el desencuentro y la intolerancia son moneda corriente el escritor construye puentes que conectan a La Rioja como brazos comunicantes que se extienden, al un\u00edsono, sobre toda Am\u00e9rica. Al igual que sus cantos y el milagro de la comunicaci\u00f3n que supo parir, desde su lugar en el fin del mundo, alejado de todo y cuando las comunicaciones s\u00f3lo pod\u00edan semejarse con lanzarse a la aventura de navegar en un oc\u00e9ano demasiado profundo. Y sin embargo\u2026<\/p><p>Ya van llegando los congregados. Van trayendo tambi\u00e9n sus palabras y las mil y una historias compartidas a lo largo de tanto tiempo y tantas geograf\u00edas. Junto a Gatica, una afable Do\u00f1a Jovita, disfrazada de Jos\u00e9 Luis Serrano, los recibe. El ritual del encuentro se renueva en Los Llanos, como memoria. La poes\u00eda renace. Y con mirada pausada, el poeta aguarda. Respira profundo y guarda. Atesora.<\/p><p>Aguarda y se convence, como si de pronto pudiera entender que no fue en vano la pelea, pero que, sin embargo, jam\u00e1s va a dejar caer los guantes sobre este polvo. Y que Ariel Ferraro, en alg\u00fan rinc\u00f3n de la casa vieja, o parapetado tal vez sobre un costado del pozo de balde en el patio grande, agradece que se lo recuerde y que en ese recuerdo se lo contenga. Es que en el pueblo del creador de \u00abLos fundadores del olvido\u00bb, no hay espacio para la m\u00e1s m\u00ednima ausencia de evocaciones. S\u00ed, en cambio, para redescubrirnos en lo profundo de nuestras ra\u00edces, con la vida anudada fuerte al palenque de la madre tierra de Gatica.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2a18305 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"2a18305\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-2-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-24001\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-2-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-2-300x200.jpg 300w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-2-768x511.jpg 768w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-2.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4b9202f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4b9202f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>ALREDEDOR DEL TIEMPO<\/strong><\/p><p>En la plaza, frente a la escuela nueva y al costado de la escuela vieja, juegan los ni\u00f1os. Son los ni\u00f1os de ahora, pero tambi\u00e9n son los ni\u00f1os de antes; los de siempre. Los que fueron. Esos, los mismos que ahora deambulan alrededor de las bicicletas con las ruedas enterradas, a la espera del pedaleo intenso que las lleve hacia el infinito, o hacia un posible atr\u00e1s, un posible volver y corretear a la distancia en un auto de carreras construido con piezas inservibles; con los desperdicios que se resisten a la desolaci\u00f3n y anhelan continuar siendo, como las insistentes part\u00edculas del recuerdo que ahora se polinizan.<\/p><p>O como las miradas extensas, reflexivas de Gabriel y Pablo (los hijos de Don David) hacia aquellas im\u00e1genes flotando en el estanque repleto de primos y un sol que aprieta en la nuca, al igual que los recuerdos que ahora se agolpan con determinaci\u00f3n contra la memoria que busca hallar, entre las huellas, aquellos pasos de los abuelos. Don Celso Gatica y do\u00f1a Delia Dur\u00e1n, contin\u00faan rehus\u00e1ndose al desamparo de la ausencia, coronando a uno y otro lado la mesa familiar, en el comedor atiborrado de almuerzos y voces encendidas.<\/p><p>Ahora que el monte le gan\u00f3 a los confines, y dej\u00f3 atr\u00e1s los ecos del galope de los caballos contra el viento y el polvaredal inundando el cielo di\u00e1fano de los Llanos. Ahora que los ni\u00f1os crecieron y acu\u00f1aron sus propias palabras para hacer honor a la rica herencia literaria; al destino de poes\u00eda. Ahora que Pedro Ber\u00f3n muri\u00f3 mil veces su propia vida y vivi\u00f3 mil veces su propia muerte, el escritor vuelve a caminar, un poco m\u00e1s lento, sobre la calle que da paso a su viaje de trascendencia.<\/p><p>Se reafirma y se sostiene con sus pies sobre su sustancia y, desde all\u00ed, desde la infancia de Gabriel y Pablo y sus miradas extensas, reflexivas, que le acercan tambi\u00e9n su infancia y su propia mirada, y, casi al un\u00edsono, el devenir inevitable de sus padres hacia lo interregno estira las agujas en el reloj, sonr\u00ede, y confirma que todo fue y es tan real como lo ha narrado en sus libros. Y que ya nadie puede dudar, mucho menos ninguno de nosotros, que Villa Nidia existe. Y esa puede ser, tal vez, la m\u00e1s grande de sus conquistas.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cc4c007 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"cc4c007\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-3-1-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-24002\" alt=\"ALREDEDOR DEL TIEMPO En la plaza, frente a la escuela nueva y al costado de la escuela vieja, juegan los ni\u00f1os. Son los ni\u00f1os de ahora, pero tambi\u00e9n son los ni\u00f1os de antes; los de siempre. Los que fueron. Esos, los mismos que ahora deambulan alrededor de las bicicletas con las ruedas enterradas, a la espera del pedaleo intenso que las lleve hacia el infinito, o hacia un posible atr\u00e1s, un posible volver y corretear a la distancia en un auto de carreras construido con piezas inservibles; con los desperdicios que se resisten a la desolaci\u00f3n y anhelan continuar siendo, como las insistentes part\u00edculas del recuerdo que ahora se polinizan. O como las miradas extensas, reflexivas de Gabriel y Pablo (los hijos de Don David) hacia aquellas im\u00e1genes flotando en el estanque repleto de primos y un sol que aprieta en la nuca, al igual que los recuerdos que ahora se agolpan con determinaci\u00f3n contra la memoria que busca hallar, entre las huellas, aquellos pasos de los abuelos. Don Celso Gatica y do\u00f1a Delia Dur\u00e1n, contin\u00faan rehus\u00e1ndose al desamparo de la ausencia, coronando a uno y otro lado la mesa familiar, en el comedor atiborrado de almuerzos y voces encendidas. Ahora que el monte le gan\u00f3 a los confines, y dej\u00f3 atr\u00e1s los ecos del galope de los caballos contra el viento y el polvaredal inundando el cielo di\u00e1fano de los Llanos. Ahora que los ni\u00f1os crecieron y acu\u00f1aron sus propias palabras para hacer honor a la rica herencia literaria; al destino de poes\u00eda. Ahora que Pedro Ber\u00f3n muri\u00f3 mil veces su propia vida y vivi\u00f3 mil veces su propia muerte, el escritor vuelve a caminar, un poco m\u00e1s lento, sobre la calle que da paso a su viaje de trascendencia. Se reafirma y se sostiene con sus pies sobre su sustancia y, desde all\u00ed, desde la infancia de Gabriel y Pablo y sus miradas extensas, reflexivas, que le acercan tambi\u00e9n su infancia y su propia mirada, y, casi al un\u00edsono, el devenir inevitable de sus padres hacia lo interregno estira las agujas en el reloj, sonr\u00ede, y confirma que todo fue y es tan real como lo ha narrado en sus libros. Y que ya nadie puede dudar, mucho menos ninguno de nosotros, que Villa Nidia existe. 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Como las ausencias presentes que llaman desde una distancia que se acerca demasiado al punto de quiebre.<\/p><p>La menci\u00f3n y el aplauso para el \u201cNegro\u201d Carri\u00f3n, de sorpresivo viaje hacia otros mundos, da pie a que suenen, luego, las estrofas de dos cantos de la Cantata Riojana, interpretada por el conjunto Gredales de los hermanos Tello. Poco m\u00e1s tarde comienzan a desfilar ellos, los portadores de la palabra, los emisarios de las letras que van urdiendo destellos sobre el lienzo amplio del cielo. Y el cari\u00f1o envolvente de los aplausos c\u00e1lidos.<\/p><p>El poeta, mientras tanto, reposa su vida sobre los c\u00e1ntaros de sus ansias milenarias y aprieta los pu\u00f1os, como si pudiera atrapar el aire y que, as\u00ed, ya no se le escape el pulso vital de lo pronunciado en voz alta. Y en la Samba de Ulapes que trae como coplas de p\u00e9talos Eleazar Arabel, vuelve a preguntarse el escritor, como tantas otras veces lo habr\u00e1 hecho Ariel Ferraro, por qu\u00e9 le pasan a uno ciertas cosas; por qu\u00e9 tuvo que ser \u00e9l y no otro quien hiciera de Villa Nidia esa ofrenda po\u00e9tica de la que no reniega, sino que, muy por el contrario, abraza. Y en ese abrazo abarca a todos los congregados en el fragor naciente de esa tierra que, antes, nadie dijo.<\/p><p>La forma de la poes\u00eda y la escritura de Gatica, humilde y generosa, construye un mundo, un ideario que crece y se expande tanto en la imaginaci\u00f3n del lector que uno puede llegar a reconocer a Villa Nidia en donde quiera que est\u00e9. La forma de la poes\u00eda y la escritura de Gatica, no nos hace sombra; nos refleja, nos estimula a que nos pongamos en el verdadero papel de creadores que deben asumir quienes escriben.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8ba5235 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"8ba5235\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-4-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-24003\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-4-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-4-300x200.jpg 300w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-4-768x511.jpg 768w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-4.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c29de24 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c29de24\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>NO SEREMOS LOS MISMOS<\/strong><\/p><p>Cuentan que en el verano, en Villa Nidia, la luna aparece justo en el centro del camino, mientras el sol, all\u00e1 en el oeste comienza a recostarse suavemente sobre sus espaldas de fuegos circulares. No quiere irse del todo. Solo desea poder ver, aunque m\u00e1s no sea por \u00faltima vez a la musa que esparce versos sobre las manos del poeta, extendidas en gesto de ofrenda, de entrega. Es entonces cuando todo parece detenerse en un instante tan preciso como inigualable, en el que la mente oscila quejumbrosa, entre el irse y el quedarse. Do\u00f1a Jovita lanza los primeros acordes que ser\u00e1n, tiempo m\u00e1s tarde, los \u00faltimos de la noche que ya se aproxima.<\/p><p>El encuentro de Poetas \u201cAriel Ferraro\u201d ya consum\u00f3 la magia. Vamos a emprender el regreso entre un c\u00famulo inabarcable de sensaciones. Pero tambi\u00e9n con una convicci\u00f3n \u00fanica: nosotros, ya no volveremos a ser los mismos.<\/p><p>Y en esa mochila cargada de emociones, van a caber tambi\u00e9n las palabras elegidas por el poeta para resumir por nosotros, lo que nosotros no podremos: \u201cLo que no logres hoy, quiz\u00e1s ma\u00f1ana \/ lo lograr\u00e1s, no es tiempo todav\u00eda \/ nunca en el breve termino de un d\u00eda \/ maduran frutos y la espiga grana. \/ No son jam\u00e1s en la labor humana \/ vano el af\u00e1n, in\u00fatil la porf\u00eda \/ el que con fe y valor lucha y conf\u00eda \/ los mayores obst\u00e1culos allana. \/ Trabaja y persevera, que en el mundo \/ nada existe rebelde, ni infecundo \/ para el poder de Dios o de la idea. \/ Hasta la est\u00e9ril y deforme roca \/ es manantial cuando Mois\u00e9s la toca \/ y estatua cuando Fidias la golpea\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-95722f1 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"95722f1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" src=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-5-1024x682.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-24004\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-5-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-5-300x200.jpg 300w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-5-768x511.jpg 768w, https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/FOTO-CRONICA-HECTOR-DAVID-GATICA-5.jpg 1299w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d3d1b81 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"d3d1b81\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Ya cay\u00f3 el sol en Villa Nidia y pudimos comprender, al fin, todo lo que significa el encontrarse con La Rioja profunda y hermanada. Ya call\u00f3 el son en Villa Nidia. Ya volvi\u00f3 a nacer la poes\u00eda.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CR\u00d3NICA DE UN EVENTO EN VIVO &#8211; POES\u00cdA Texto y fotos: Fernando Viano La mano de H\u00e9ctor David Gatica se extiende en gesto de ofrenda, de entrega. Y de entereza. El hombre absorbe todo el aire; respira profundo y guarda, atesora. La mirada lo transporta hacia otro tiempo, en el viejo almac\u00e9n de ramos generales [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":23997,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[110],"tags":[],"class_list":["post-23996","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23996"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23996\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24931,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23996\/revisions\/24931"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fadeweb.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}